Espacio Crítico 7 otoño 2009

diciembre 2, 2009

Balanceando entre la vida y la muerte: en estado de coma

Filed under: Uncategorized — Elsa Guakil @ 1:21 pm

 

                                                                          “Estaba en mi casa y sentí como un parpadeo y cuando
                                                                                                 desperté, ya han pasado tres años y medio” 
El estado de coma se define como una situación que se caracteriza por la inconciencia de los estímulos externos de una persona, es decir que la persona no es capaz de responder a otras personas ni a otros estímulos a su alrededor, parece profundamente dormida e incapaz de despertarse, aunque los órganos vitales si funcionen. 
Abren los ojos, despues de un periodo crítico de balancearse entre la vida y la muerte. Y despues de haber estado algún tiempo en estado vegetativo, comienzan a recuperarse. Casos como este son mucho más comunes de lo que creemos que son. Como fue el caso de Carlos.
Carlos Aranda; un joven de 15 años quien entro en estado de coma por una sobredosis de antidepresivos. Todo su problema fue originado unos años antes cuando conoció a Miguel, un amigo cuatro años mayor, el cual lo involucró en un desarrollo social que no le correspondía. 
Su relación con Miguel no era justamente lo que su familia y amigos con los que compartió toda su vida le habían dado, era más bien un mundo de irresponsabilidad y falta de ética personal. Para estar juntos, Carlos se veía en la necesidad de mentirle a sus papás y a toda la gente que lo rodeaba, escaparse de su casa y faltar al colegio y a otras actividades obligatorias. Frecuentaba fiestas y reuniones de gente mayor en las cuales no siempre era muy aceptado pero de igual manera buscaba integrarse a ese grupo a el cual no se acoplaba. Acompañado de la pérdida social notoria que se le estaba aproximando, estaba el ausentismo familiar el cual por su falta de compromiso estaba muy establecido. Poco a poco fue quedándose completamente solo.
Entre los amigos de Miguel estaba Christina, una joven de 19 años, muy hermosa, quien fue la primera en recibir a Carlos en ese entorno. Cada día Carlos y ella fortalecían poco a poco su relación, hasta llegar a un nivel de amistad y confianza inigualable (desde los ojos de Carlos) convirtiéndose en un noviazgo que duró casi 5 meses, los cuales describió como los mejores de su vida hasta el día que ella decidió dejarlo espontáneamente sin motivo alguno, dejarle de hablar e ignorar todo contacto con él.
La pérdida de Christina, causó todavía mas preocupación en sus padres y éstos decidieron jalarlo de vuelta, impidiéndole el contacto de sus “nuevos amigos” y enviándolo a un psicólogo para que vuelva a ser el niño que debería de ser, con amistades de su edad y un desarrollo correspondiente. En ese momento su hermana de 13 años solía decirle: “Carlos, eres un señor de 25 años atrapado en un cuerpo de 15”
Ante toda sospecha, el psicólogo no dio resultados, al contrario, se hundió en una depresión incontrolable y fue necesario mandarlo con un psiquiatra, quien a base de medicamentos antidepresivos logró controlar su mal estar emocional y ayudarlo a involucrarse a la sociedad en la que realmente debería de estar. Carlos tuvo una rehabilitación realmente impresionante, veloz y sin consecuencias, dándole pié a dejar al psiquiatra, pero esto él lo vio como otra perdida más en su vida, por lo que por experiencia propia decidió volver a los antidepresivos por su propia cuenta, ya que era lo único que podía controlarlo.
En su consumo desmedido de tales medicamentos, llegó a una sobredosis que lo llevó a caer en estado de coma.
Tres años y medio en una cama de una clínica, conectado a respiradores y aparatos que lo mantenían en vida, su familia no sabía realmente si Carlos podía salir de esto o no, pero la fe y culpa fueron los motivos para no perder la esperanza y quererlo desconectar. 
Para el solo fueron sueños pero cuenta historias que vivió durante ese periodo, cosas que oía y en ocasiones veía pero todo como un recuerdo lejano a la realidad. Parecían pequeñas pesadillas de las que no se podía despertar 
Fue hasta agosto de 2002, cuando comenzó a mostrar impulsos corporales pero aún sin conciencia, pero no fue hasta dos semanas después, el lunes 26 que Carlos volvió a nacer a los 19 años, abrió los ojos inesperadamente frete al doctor, quien llamo a su familia para darles la buena noticia, bajo el impacto de ver a todos tan cambiados, recayó en la coma, pero solo por 3 días hasta despertar por completo.
Horas después, en el hospital, su papá le contó lo que le había sucedido y los sucesos de los últimos 3 años, pero él no creía nada, se sentía en una pesadilla en vida, para él no era posible lo que le había sucedido, pero al verse a sí mismo tan diferente, con cabello facial, voz cambiada y más alto, fue que le sirvió como evidencia para creer las palabras de su padre.
Carlos fue obligado a apresurar su vida y concluir con las cosas que había dejado pendientes, acabó el resto de la secundaria y la preparatoria en un año y medio, el se consideraba a sí mismo un tanto infantil.
Hoy en día, es un joven de 26 años estudiante de la Universidad Iberoamericana, al que realmente se le dificulta mucho el desarrollo social, le cuesta mucho trabajo mantener una relación con otra persona, ya sea romántica o de amistad, no les cuenta a sus amigos la trayectoria de su vida y le es muy difícil confiar en la gente. Pero con el paso del tiempo, Carlos se va mejorando un poco a la vez. Sabe que se le dio una segunda oportunidad y pretende aprovecharla. 
Esta experiencia le ha servido para darse cuenta de que la vida esta colgando de un hilo, un minuto estas y al otro puede que no lo estés. 
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3 comentarios »

  1. me pqrece muy nbueno que pudiera recuperarse sin secuelas que bien , tal ves necesitava descanzar todo este tiempo por que vivio muy de prisa.

    Comentario por eusebia benavente lajo — enero 19, 2010 @ 3:56 am

  2. Yo se que a mucha gente no le gusta que le ablen de Dios pero Dios existe y hace milagros en la vida de las personas, lo que te voy a decir no se trata de religion se trata de Dios, un ser poderoso que todo lo puede, yo soy cristiana hace un poco mas de un ano que me converti, mi vida a cambiado enormemente de haber sido una mujer callada, insegura y con un autoestima muy bajo hoy te puedo decir que soy una mujer con autoridad y muy feliz, la historia de Carlos me recuerda un poco la mia, me perdi en el mundo y despues no podia regresar a mi camino hasta que Dios me devolvio mi personalidad, mi autoestima y volvi a encontrarme conmigo misma, en mi iglesia hay un grupo que se llama la vida duele Dios la sana, yo veo a esos jovenes alegres y muy seguros de si mismos, pienso que a Carlos le haria muy bien incorporarse a uno de estos grupos de jovenes, y si ya paso la edad para estar en ese grupo pues entonces le haria muy bien ir a buscar a Dios. Que Dios te bendiga Carlos

    Comentario por Veronica — julio 24, 2010 @ 1:51 pm

  3. es bien bonito saber q se puede salir adelante, si puedes visita en jalacingo veracruz a unas niñas de 17 y 15 años q estan solas cuidadndo de su mama q esta pasando ´por lo mismo.si nescesitas informacion escribe a mi correo cheli_buho@hotmail.com

    Comentario por rosalia hernandez espinoza — mayo 9, 2011 @ 4:26 pm


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