Espacio Crítico 7 otoño 2009

noviembre 30, 2009

Los “10 minutos gloriosos”


Ayudar… Cuán difícil puede ser ayudar y más desinteresadamente. ¿Cuántos de nosotros no hemos necesitado ayuda y a pesar de ello no somos para brindarle una mano a quien lo necesite? “Que flojera”…

El jueves 19 de Noviembre de 2009 salía del cine a las 11:30 p.m. y en busca de un camión que me llevara a Tacubaya terminé en el km 13 de la carretera a Toluca en Santa fe. No había luz, estaba sola y parada en una curva en la cual los carros avanzaban a gran velocidad. No llevaba más que 8 pesos en mi pantalón por lo cual no tenía otro medio para irme. Caminé en sentido contrario esperando encontrar una parada de camión cercana pero entre más caminaba más solo se tornaba el panorama y la banqueta angosta no tardó en desaparecer. Decidí caminar de regreso rogándole a media corte celestial que no me pasara nada, estaba asustada y temí lo peor…

Un carro me hecho las altas, era un taxi. Se orilló a pesar de que no le había hecho la parada (recordemos, no llevaba dinero) pero el taxi permaneció ahí esperando a que me acercara. Como no se iba, decidí acercarme y decirle que no llevaba dinero pero que si por favor me podía acercar a la parada del camión más cercana. Ni lo pensó y solo dijo “si hombre, súbete”. ¿Tenía otra opción? Arriesgándome me subí…

Uno puede leer en los periódicos, ver en las noticias y cualquiera se da cuenta de lo inseguro que se ha vuelto el Distrito, desconfiamos de todos porque ya no creemos en la honestidad de las personas y su desinterés.

Demetrio Chagoya, el taxista que se detuvo en la carretera, me llevó hasta mi casa esa noche sin cobrarme ni un peso, ni pedirme nada a cambio. ¿Qué esperanzas, qué probabilidades de encontrarme a alguien así esa noche?

Demetrio Chagoya pertenece a un grupo de socorristas voluntarios llamado Atención Voluntaria en Emergencias (A.V.E.) que a su vez opera bajo la dirección de la Asociación Nacional de Seguridad y Emergencias (A.N.S.E.).

Después de recibir ayuda de él, me di a la tarea de hacer este reportaje.

Un taxista, un ama de casa, una estudiante, mecánicos y otras personas con trabajos comunes tomaron el reto de crear, organizar y pertenecer a este grupo de voluntarios que ayudan sin fin de lucro al no recibir dinero por sus servicios.

Cada viernes y sábado se reúnen 5 de los 12 integrantes para cubrir emergencias en la ciudad. Se sintonizan a la frecuencia de A.N.S.E. que coordina la comunicación entre los grupos y organizaciones de seguridad y emergencias ya sean privadas o gubernamentales, y en el punto de San Antonio y Revolución esperan a que alguna emergencia sea reportada para que puedan acudir al llamado.

Escudo del grupo de socorristas

Los “10 minutos gloriosos”, así se refieren al tiempo que se designan para llegar al lugar de los hechos pues 10 min pueden hacer la diferencia entre llegar a auxiliar o una lamentable “clave 14” (fallecimiento). Al recibir la ubicación de un accidente o emergencia, calculan si pueden llegar a tiempo, si no, mejor ni se reportan.

Mario, Marco, Mari Carmen, Giovanni y Demetrio fueron los que conformaron la guardia el viernes. Todos uniformados, bien abrigados (pues la noche prometía temperaturas bajas), con sus respectivas insignias, reflejantes y la estrella de David unida al báculo de Esculapio como escudo.

Mario, mecánico y socorrista. Operador de la camioneta de primer contacto

Mario, mecánico de profesión, fue el operador de la camioneta de primer contacto. Se le llama de primer contacto porque su labor es llegar a diagnosticar y auxiliar a las personas en lo que llega una ambulancia, ya que muchas veces son los primeros en llegar. Marco es el comandante del grupo. Él es paramédico de profesión y es el primero en bajarse al llegar a la escena para evaluar que tan seguro es que su equipo de trabajo descienda de la unidad a auxiliar, pues como lo comentaba Mari Carmen “ante todo, primero estás tú, después tú y al último tú”, ya que los socorristas van a ayudar, no a ser ayudados.

Mari Carmen y sus hijas Fanny y Sharon

Mari Carmen es su esposa, ama de casa y madre de dos adolescentes que por igual están involucradas en el socorrismo por gusto propio. Ella tomó los datos de cada accidente al que se acudió, fue la reportera de la noche y ni un detalle se le escapaba. Muy observadora y ágil. Giovanni y Demetrio fueron los auxiliares del comandante, pasaban el equipo necesario y estaban al pendiente de lo que se ofrecía. Y aunque todos son voluntarios, todos se han ido capacitando para auxiliar, pues bien lo dicen “más ayuda el que no estorba”. Yo por mi parte, fui de metiche. Todos fueron muy amables, se presentaron y me explicaron la dinámica de la noche que nos esperaba. Estaba muy emocionada, pero a la vez tenía miedo…

Yo tengo un corazón de pollo para ser sincera y me aterraba la idea de llegar a un accidente y ver a algún muerto o personas gravemente heridas. No soporto la sangre, bien me pude haber desmayado o hasta pude haber “guacareado”, pero era un reto estar ahí, como lo ha sido para ellos todos los días.

Les preguntaba cómo se sentían al estar frente a familias desconsoladas, fallecidos o personas heridas. Respondiendo me decían que siempre se apresuran al lugar del accidente con mucha esperanza de poder llegar y aun poder hacer algo, pero que lamentablemente no siempre es así. Me explicaban que en este oficio no pueden darle paso a su sensibilidad, que poco a poco han aprendido a endurecer su corazón frente a las desgracias. Les ha tocado ver como familias enteras mueren, como bebés y niños pierden la vida, y les pesa, pero deben seguir adelante. Cada uno se ha llevado impresiones fuertes y siempre hay una que termina sobrepasándolos, ante todo son humanos. Son imágenes que llevan grabadas en su memoria  y aunque vayan perdiendo la sensibilidad, cada desgracia los humaniza más y los motiva a seguir adelante.

Fanny, 16 años, socorrista.

Ante esta pregunta, me llamó mucho la atención la respuesta de Fanny. Sin titubear me decía “es que te acostumbras”. Fanny es la hija de Marco (el comandante) y Mari Carmen, tiene 16 años y tuve el placer de platicar con ella respecto a su participación en el grupo. Es de pocas palabras, no sabía cómo explicar o hacerme entender los sentimientos que la impulsaban a participar, pero desde chica es lo que le ha gustado y sabe firmemente que a esto se dedicará toda su vida. Su mamá no quería que estuviera involucrada en el socorrismo pues sabe que significa una vida de sacrificio y entrega, además de poner la vida en riesgo, pero la pasión y vocación de Fanny por ayudar a los demás fue más fuerte que el deseo de su madre. Fanny tiene un talento y capacidades impresionantes para el socorrismo y la ayuda. Es muy inteligente y siempre anda buscando un curso al cual meterse o algún grupo en el que pueda ayudar. Mari Carmen me platicaba que estaba embarazada de Fanny mientras asistía en la Brigada de Rescate Santa Fe, y que desde el vientre se movía e inquietaba al sonar de una sirena o las frecuencias de radio. De hecho, ahora que ya está involucrada en las brigadas de rescate escucha las ambulancias a distancia aun cuando nadie más las percibe y llega  a distinguir a que asociación pertenecen. Tiene un oído impresionante y muchas más aptitudes, “Lo lleva en la sangre” dice su mamá. Me impactó mucho que a su corta edad esté involucrada y ya comience a ver las cosas objetivamente como este oficio lo requiere. Al despedirme de ella me dijo “Es un orgullo para mí saber que puedo ayudar”.

Al fin de cuentas es lo que se llevan todos, la satisfacción propia de saber que están ayudando…

Camioneta de primer contacto del grupo A.V.E.

El viernes llegamos al punto de reunión alrededor de las 10:00 p.m. Estábamos escuchando con atención cada radio (bueno, yo ni distinguía lo que decían ni entendía sus claves pero ahí estaba), cuando informaron de un accidente. Sus mentes comienzan a trabajar a mil por hora, el operador arranca y entre todos lo guían para encontrar la forma de llegar más rápido al lugar de los hechos. La velocidad es primordial, y aunque al estar frente a un tope solo decían “tope, tope, tope!” para que todos se agarraran de donde pudieran, la prudencia siempre fue más importante. Todos llevaban su adrenalina a todo lo que da, “la adrenalina es lo que te mueve” todos coinciden. La emergencia fue un choque, primero se bajó el paramédico y después los que lo apoyan. Después bajamos la que reportaría el accidente y yo que tomaba fotos. Me tuvieron que prestar un chaleco de socorrista de lo contrario no me hubieran permitido presenciar lo que ocurría. Cada quien hizo su labor, y no hubo heridos de gravedad. “R6” dijo el comandante y esa era la clave para la retirada.

El primer choque al que asistimos el viernes.

Así transcurrió la noche entre accidentes automovilísticos, una mujer intoxicada por medicamentos, un policía atropellado y no hicieron falta las falsas alarmas. No hubo heridos de gravedad por lo cual no tuve oportunidad de desmayarme y con todo y el ajetreo no tuve tiempo para sentir miedo.

Cada miembro del grupo tiene su personalidad, pero a pesar de ser diferentes son muy unidos y se respetan. Nunca anduvieron serios, ni de mal humor. Bromeaban cuantas veces podían y su buena vibra la contagiaban. Claro que a la hora de recibir una emergencia, todos se enfocaban en la situación y se concentraban en ser el equipo de socorristas.

Les preguntaba ¿Por qué? ¿Por qué involucrarse en un grupo de rescate si no iban a recibir pago por sus servicios? “Porque un amigo mío falleció en un accidente…” “porque tuve un accidente y la ambulancia tardo mucho en llegar… una amiga falleció.” “porque cuando yo necesité ayuda nadie me ayudó” “porque siempre me ha gustado ayudar”… Siempre buscan accidentes grandes y aparatosos (estuvieron en el avionazo de Muriño), pero no por eso descuidan accidentes menos llamativos, pues como quieran son emergencias. Sea quien sea, a la hora que sea, en el lugar que sea (siempre y cuando puedan llegar), están dispuestos a brindar sus servicios simplemente por el deseo de ayudar.

A.V.E. al igual que muchas otras organizaciones de voluntarios no reciben reconocimiento por su labor. En los periódicos siempre se llevan el crédito organizaciones grandes y reconocidas y ellos son ignorados. Me tocó ver en un periódico una nota en donde ellos salían en la foto auxiliando y el grupo jamás fue mencionado mientras otra institución era reconocida por su trabajo. Es un grupo pequeño pero ha hecho grandes labores de auxilio y es justo reconocerle a cada quien su trabajo. Por otro lado tampoco reciben ayuda económica por parte de alguna institución. Todo el material con el que ayudan y lo necesario para su labor sale de su propio financiamiento. No piden dinero me platican, pero si alguien pudiese ayudar con la donación de equipo y material, quedarían muy agradecidos. Las puertas también están abiertas a cualquiera que quiera pertenecer al grupo, esté dispuesto a ser capacitado, a brindar su tiempo y su ayuda.

Cada noche se escucha una ambulancia en la ciudad, accidentes pasan en cualquier abrir y cerrar de ojos, no hacen falta más accidentes, pero si los accidentes no se pueden evitar, ojalá haya más manos dispuestas a ayudar.

Maletin de primeros auxilios

Para más información sobre A.V.E. o alguna donación de material que puedan brindar favor de llamar al 552 446 1102 o escribir al correo electrónico lily_hayde_an@hotmail.com.

Para mayor información sobre la Asociación Nacional de Seguridad y Emergencias pueden visitar la página de internet www.ansemexico.org

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3 comentarios »

  1. Disculpen la mala calidad del video, pero desafortunadamente hubo fallas al momento de exportarlo.
    En cuanto lo pueda solucionar subiré uno de mejor calidad.
    Gracias 🙂

    Comentario por Lily Arana — noviembre 30, 2009 @ 11:57 am

  2. Es la primera vez que veo un “reportaje” como estos. Felicidades! y ójala nos puedas dar mas de “estos”

    Comentario por Yolotzin Andrade — febrero 5, 2010 @ 12:46 am

  3. en primero contesto a lsegundo comentario ” es la primera vez que veo un reportaje….” ojala y como seres humanos nos preocuparamos por los demas por el semejante pero cada dia la gente se deshumaniza y no nos preocupamos por lo que pase a nuestro alredeor aunque lo estemos viendo y eso no es mas que falta de civilidad, cultura y humanizmo. despues felicidades por esa gran la vor y ojala mi comentario sea y sirva de aliciente a los campañeros voluntarios de ese y todos los grupos que realmente quieren hacer algo por sus semejantes y no como algunos otrOS ” VOLUNTARIOS” de “RESCATE” que hacen del voteo su forma de vivir o de rovaR PERTENENCIAS de los lesioinados y que manchan la verdadera imagen de los que quieren verdaderamente AYUDAR felicidades!!!!!!!!!!! nota aparte hesido voluntario por 37 años de mi vida y aunactualmente manejo una ambulancia de mi grupo de voluntarios fundador de CRUZ AMBAR IBP en la cd de Atlixco, pue y CRUZ AMBAR DEL EDO DE PUEBLA y creeme te entiendo y comprendo nuevamenmte felicidades

    Comentario por lic. carlos de la cruz y gastelu — septiembre 27, 2012 @ 10:12 pm


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