Espacio Crítico 7 otoño 2009

noviembre 30, 2009

Claustro de Sor Juana: Cuando la historia oficial, no es tan oficial


Por: Elisa Bucay Zetune

 El centro histórico de la ciudad de México es  uno de  los lugares mas simbólicos del país, y es cada uno de sus edificios,  su origen y sus historias los que crean el encanto del centro de nuestra ciudad.

El Claustro de Sor Juana es un claro ejemplo de esto,  en 1585 se convierte en el convento de San Jerónimo, sede para las monjas Jerónimas de San Agustín, pero es hasta 1669 que Juana de Asbaje y Ramírez, mejor conocida como Sor Juana Inés de la Cruz, reside en el convento de San Jerónimo.

 En la década de los 70´s, se empieza la reconstrucción del Convento de San Jerónimo mejor conocido como el Claustro de Sor Juana. Se llevaron a cabo distintas obras de reconstrucción y de exploración en donde arqueólogos, antropólogos e historiadores tuvieron hallazgos de distintos utensilios pertenecientes a las monjas.

 Un decreto presidencial,  a finales del sexenio de Luís Echeverría declaraba, que se expropiaban las edificaciones que se encontraban en la manzana del Claustro de Sor Juana, por causa de utilidad publica.

Uno de los edificios de la manzana, que se tenia que expropiar era el edificio de mi abuelo y sus hermanos, Izazaga 90, junto al Claustro.

Mi abuelo y sus hermanos se enteran de la expropiación de su edificio en 1976, por medio de un decreto en el diario oficial, en el que se mencionaba que la manzana en donde estaba el claustro y en donde había otros edificios, seria expropiada por razones de utilidad publica.

 Inmediatamente mi abuelo consulto con su abogado la situación en la que se encontraban con respecto a su edificio, al tiempo en que se encontraban analizando los términos legales del decreto, un abogado especialista en antropología se pone en contacto con mi abuelo y les comenta que los términos con los que querían expropiar el edificio no eran correctos, ya que en el terreno en donde se encontraba el edificio, no formaba parte de lo que había sido el convento, por lo tanto el terreno del edificio no seria de utilidad publica, por lo tanto el expropiar el edificio no seria de ningún beneficio para la gente.

 Al enterarse de que los términos de la expropiación eran ilegales, mi abuelo y sus hermanos, pidieron un amparo, y se los dieron rápidamente ya que, realmente no seria de utilidad publica el expropiar el edificio.

Al recibir el amparo el pleito paso a ser, pleito entre abogados y después de 2 años mi abuelo recibe una visita muy especial, un secretario publico, que era uno de los encargados de las expropiaciones de la manzana, y le pidió el favor a mi abuelo, que si podían subir a la azotea del edificio, ya que el Claustro había un evento especial, por lo que querían tomar unas fotos desde arriba.

 Al estar en la azotea, el funcionario publico le pide de favor a mi abuelo que si podría ir alguna ves a su oficina, ya que le quería comentar algunas cosas.

Después de un par de días, mi abuelo fue a la oficina del funcionario a su junta, al llegar y empezar a platicar acerca del conflicto del edificio el funcionario le comento de la siguiente manera:

“El licenciado López Portillo me encargo que termine con este asunto. El señor Presidente ya no quiere saber mas acerca del conflicto del edificio, ya no quiere preocuparse por esto, por lo que es la mejor opción, el arreglar el conflicto sin tanto problema”.

 Inmediatamente le otorga a mi abuelo una pluma y un papel para que mi abuelo escribiera que quería a cambio del edificio.

Mi abuelo pidió que le otorguen el terreno de enfrente, que todo el material de su edificio actual, el cual seria destruido, se lo otorgaran para que puedan así reconstruir un edificio en el terreno de enfrente.

A parir de este momento se llevaron a cabo todos los procesos legales necesarios para la expropiación del edificio.

 Después de la expropiación del edificio, comenzó la reconstrucción del mismo, del cual derribaron 5 pisos, para que quedara a la misma altura que la fachada del lado izquierdo del claustro.

 Después de haber entregado el edificio, constantemente mi abuelo y sus hermanos recibían invitaciones a distintos eventos en el claustro, por parte de la sra. Margarita López Portillo, hermana del presidente José López Portillo.

 Margarita López Portillo era la hermana predilecta del expresidente, por lo que el presidente no le podía dar un no por respuesta. Margarita López Portillo fue una de las personas que insistieron en que se hagan las excavaciones en el Claustro ya que afirmaba que los restos de Sor Juana yacían debajo del convento de San Jerónimo. Incluso Margarita López Portillo llego a ocupar el  cargo de Presidenta del patronato del Claustro, del cual al día de hoy , su hija Carmen Beatriz López Portillo es rectora.

 Referencias

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