Espacio Crítico 7 otoño 2009

agosto 17, 2009

Y yo de campamento…

Filed under: Anécdota acontecimiento mediático, Uncategorized — Paola Albarran @ 5:19 pm

Por más curioso que parezca no me entere mediáticamente de este acontecimiento pues estaba de campamento y no hay señal ni de celular, y bueno ni pensar una televisión.

Coincidió que el campamento que estaba en la hacienda eran familias y los señores comentaban de lo que habían escuchado antes de salir de sus casas y oficinas que era una epidemia que estaba en México y que probablemente se cancelarían dos días de clases, era toda la información que teníamos. Pero la preocupación era enorme pues el resto de sus familias y la mía estaban en la cuidad con mas exposición al virus que amenazaba ser mortal.

Evidentemente los rumores comenzaron a correr cuando un señor pudo hacer contacto con una hija que estaba en el DF y aseguro que no era una epidemia sino mas bien era una pandemia que paralizaría a todo la cuidad.

Posteriormente al finalizar el día un amigo se fue a buscar señal de celular y pudo hacer contacto con su abuelo que tenía un cargo alto dentro de la secretaria de Salud y le prohibió que regresara a la cuidad pues el caso parecía ser mucho más grave de lo que se manejaba en la televisión, que las cifras de gente infectada y muerta eran tres veces mayor a lo que la gente conocía. Los papás se movilizaron y la gran mayoría se fue a buscar señal de sus celulares y lo que hicieron era hablar a sus casas y preguntarles cómo estaban y cuáles eran las novedades, y fue así como nos enteramos que la cuidad parecía vacía, no había nadie en la calle y que además no solo se cancelarían las clases en el DF sino también en Guadalajara, Estado de México y San Luis (si mal no recuerdo). En cuanto pude yo también hable a mi casa para preguntar cómo estaban y me dijeron que me alcanzarían en Valle de Bravo pues que era ya un hecho que era Toque de queda a nivel nacional con fecha no establecida con seguridad. Al saber que mi familia se encontraba bien me uní con los niños a la felicidad de no tener que regresar a clases al día siguiente.

Llegue con mis papás, y lo primero que hice fue preguntarles el resumen de lo que ellos habían escuchado los últimos tres días, decían cifras que aumentaban, alertas de seguridad, gente, políticos, opiniones personales, sospechas de que era un distractor para cambiar la atención pública de la crisis económica, entre muchas cosas más.

Fue ahí cuando descubrí que los periódicos de los últimos días estaban apilados en una mesa, leí los encabezados mientras escuchaba la discusión y del acomodo de la casa pues todos mis tíos primos y abuelos ya estaban en camino a Valle de Bravo con la novedad de suspensión de labores. Unos tíos tenían una boda de su sobrina que cancelo el gobierno de Morelos con dos días de anticipación por que no podían existir reuniones públicas, ni en la Iglesia los aceptaron.

Y así fue, todos convivimos con la televisión prendida todo el día y el periódico del abuelo que pasaba de mano en mano para leer el incremento y la expansión del virus. Muchos de nosotros empezamos con traumas 100% psicológicos de tener algún síntoma de los que anunciaban todo el día en los medios.

Por medio de internet fueron muchas entregas de la escuela que se quedaron pendientes, y al estar tanto tiempo conectado por el msn o facebook sabia la ubicación y estado de mis amigos y conocidos, que se por ahí me entere de dos amigos, y la novia de mi primo que si les dio influenza.

El ambiente que se sentía era de desconcierto, miedo, impotencia, y al mismo tiempo se seguridad por poder están en momentos de tensión con tus seres queridos. Los señores se preocupaban por sus trabajos y empleados pero nadie podíamos hacer nadamas que esperar.

Un día tuve que regresar a mi México y los que íbamos en el coche estábamos impactados de lo fría, silenciosa y vacía que estaba la cuidad, no sentíamos en una película de terror de imaginarnos el mundo solo y ser los únicos en el.

Como medidas de “precaución” no comimos carne de puerco, que aunque no tenía nada que ver nos sentíamos más seguros evitando comerlo. Y como es de costumbre para los mexicanos, no falto el sentido del humor haciendo comentarios y chistes relacionados con la influenza.

Al regresar a la rutina diaria fue diferente tener que evitar el contacto con la gente, conseguir tapabocas fue difícil, teníamos que estar todo el tiempo lavándonos las manos y con el gel anti bacterial. Lo peor que podías hacer el publico era estornudar, por todos lados había posters y letreros, anuncios en el radio y en la tele de cómo hacer para evitar el contagio, era el tema que predomino entre nosotros por lo menos las siguientes dos semanas.

Como conclusión, me gusto vivir un suceso que paralizó al país entero por que fue interesante analizar las diferentes posturas de cada quien, las críticas positivas que se hicieron al gobierno, lo cual es difícil escuchar, las actividades de todos los días como se suspenden y la sociedad se paraliza. Como fenómeno social fue interesante ver las posturas y roles que se toman cuando esta un fenómeno que nos afecta, pero en cuestión de unión los mexicanos somos expertos.

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