La Tercera Caída
Por: Santiago Pineda Aliseda
La audiencia ruge afuera y clama por los luchadores, desea verlos, y espera sentirlos. Quiere verlos partirse la madre entre sí, sufrir, sudar, sangrar. De pronto, comienza una música de entrada, la audiencia comienza a gritar y cuando el presentador emerge y sube prontamente al ring, guarda un silencio expectante. Los aficionados comienzan a acercarse a las filas que los separan de poder tocar a los gladiadores. En un instante, unas figuras masculinas con cuerpos fornidos emergen de la oscuridad y dejan ver sus cuerpos bañados por la luz. La gente comienza a admirarlos, clamando sus nombres y exigiendo su sangre. Un pitido atronador da comienzo a la lucha.








