Elsa Guakil
Mi papá era estudiante de la preparatoria. Iba en la escuela nacional prepa 8. Él se encontraba el 2 de octubre de 1968 en su preparatoria en un meeting, Uno de los lideres estudiantiles les dijo que iban a ir a apoyar a los compañeros del movimiento universitario a Tlatelolco, ellos estuvieron de acuerdo y salieron de la prepa, tomaron varios camiones de línea y bajaron a los pasajeros de uno de os camiones y obligaron al chofer a llevarlos a donde íban a apotar a los estudiantes del movimiento.
Él y sus amigos se dividieron en varios camiones. El chofer del camión en el que se subió mi papá no quiso aceptar lo que decían, por lo tanto cerró las puertas y los llevo a donde encierran los camiones. Mi papá y sus compañeros que iban en ese camión estaban muy enojados y buscaron otras maneras de llegar pero ya era muy tarde y decidieron que irían en otra ocasión y se fueron a sus casas muy decepcionados.
Al día siguiente al ir a la prepa, mi papá se enteró que hubo una matanza de estudiantes en Tlatelolco y que muchos de sus amigos que salieron un día antes junto con él no habían llegado a la escuela. Estuvo siguiendo las noticias para ver si escuchaba algo de sus amigos. Después de una par de días supo que nunca volvería a saber de ellos. Él y sus amigos quedaron impresionados de saber que ellos pudieron ser uno de los que nunca volvieron al prepa.


Realmente es interesante ver cómo la vida da sus vueltas, en el sentido de que nunca sabemos si realmente vamos a regresar con bien o si una vuelta en una calle o un poco más o un poco menos de tráfico puede cambiarnos para siempre.
En el caso que comentas aquí, se me hace muy interesante saber que el chofer sin saberlo le salvó la vida a varios estudiantes. Ahora sí que se puede decir que él fungió como agente del destino.
Comentario por Santiago Pineda Aliseda — agosto 18, 2009 @ 8:51 pm
En los libros hemos visto todo acerca de la matanza del 68. Los medios nos han mostrado las tragedias y las cuestiones de política inútil que rodearon el movimiento. Pero rara vez tenemos la oportunidad de ver las otras caras de la moneda; rara vez tenemos la oportunidad de enterarnos que en los momentos trágicos también ocurrieron sucesos milagrosos e impresionantes. Este relato es un ejemplo de que las historias tienen muchas caras y no todas son de aspecto negativo.
Comentario por Jose I. Garcia — agosto 19, 2009 @ 3:20 pm
Excelente historia de un importante acontecimiento historico. Es increible la cercania con la que se puede contar la historia sinhaberla vivido. No cabe duda que el destino es quien decide y no nosotros que es como normalmente creemos.
Comentario por Paola Albarran — agosto 19, 2009 @ 4:43 pm
pues yo opino que ese acotecimiento estuvo muy mal por todos los estudiantes que murieron que poca de diaz ortaz de dominguez y el ejercito.:( pobres.
Comentario por anonimo — octubre 2, 2010 @ 11:06 pm